La caravana del éxodo de la pobreza que se encuentra en la espera de poder ser regularizados por el gobierno mexicano, despidió el año en medio de tristezas, sentimientos encontrados al estar fuera de su país, pero con nuevos propósitos y la esperanza de obtener un documento legal en el país.

Los migrantes de unas nueve nacionalidades, se encuentran debajo de árboles, techos improvisados, un domo y en su mayoría instaló un campamento improvisado en el deportivo Santa Cruz, donde han hecho cocinas al aire libre para preparar sus comidas y cena de fin de año.

Guillermo Bofil, del grupo de una decena de cubanos, compraron pollo para preparar “Pollo con Gri”, que será una cena especial al estar fuera de casa, para poder cumplir sus deseos de llegar a su destino que es la ciudad de México.

Dentro de sus propósitos es seguir luchando para llegar a los Estados Unidos, con gran dificultad, pero mantienen su deseo de seguir avanzando con documentos mexicanos, para que no se les haga difícil su caminada.

“El mejor regalo que pueden hacernos en estos momentos son los documentos esos para mantenernos y luchar con un trabajito hasta que podamos avanzar a los Estados Unidos, con eso nos conformamos”.

En este campamento, también se encuentra, Gladys Marisela Amador García, quien agradeció al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por dejarlos permanecer y esperan que les puedan dar un permiso para estar en México.

“Mire, mi propósito es ir a Monterrey para poder trabajar y echarle ganas para poder darle lo mejor a mis hijos, lo que les puedo decir a todos que le echen ganas, todo el que alcanza persevera, valió la pena sinceramente caminamos demasiado”.

Asimismo, se encuentra Andrés López, un migrante ecuatoriano, quien montó una peluquería al aire libre para comprar alimentos para este fin de año y para los siguientes días.

“ La verdad, la estoy pasando trabajando porque para hacernos para un almuerzo, para una merienda o un desayuno porque no hay dinero, porque somos de un lugar lejos y se ha gastado muchos, me he gastado unos 1.500 dólares desde mi país”.

Otro de los migrantes que cruza México caminando, es Fernando, originario de Brasil, que sigue en esta larga travesía junto con un gran grupo de migrantes centroamericanos, haitianos y venezolanos.

“Caminar, la familia está en Sao Paulo, Brasil, nos comunicamos por teléfono, es una ruta difícil, peligroso caminando, todo se paga, es como un negocio caminando para el sueño americano”

Este migrante, ha sido asegurado y deportado hacia Tapachula, pero su deseo de poder llegar a Baja California, lo motiva a seguir caminando este 31 de diciembre, por lo que hablará con su familia a San Paolo, Brasil para desearles un buen año.

Luis Rey García Villagrán, del Centro de Dignificación Humana (CDH), quien acompaña a este éxodo de la pobreza, anunció este domingo a los miles de migrantes que el gobierno de México, les otorgará una regular estancia a partir del próximo martes.

“Hay una respuesta positiva del Instituto Nacional de Migración (INM) para resolver a los 3.856 que están anotadas con nosotros, un documento que va pasar a través de un filtro en el cual se les va dar una tarjeta por razones humanitarias por un año valida en todo el territorio nacional con opción de trabajo”.

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